GORETOBER - "SHOW ME WHERE IT HURTS"
DISCLAIMER: Dane es un personaje de la serie de cómics y novelas "30 days of night" (mi vampiro favorito 💕), no me pertenece.
Sentados en la iglesia donde alguna vez su mentor lo llevó para discutir sobre la existencia de dios y creencias personales con tal de enseñarle sobre su nueva vida, se debatían ahora por las dolencias personales sin quitarse la vista el uno del otro. Los ojos grandes de ella estaban completamente fascinados por los negros de él que tan bien combinaban con el resto de su atuendo, siempre oscuro. Se quedó viéndolo fijamente, en espera del momento apropiado para proceder con lo acordado. Él ladeó su cabeza ligeramente, observando a la chica mientras ella entrecerraba sus ojos y se apoyaba sobre el respaldo de la banca principal donde estaban, justo frente al altar y esa cruz donde se alzaba Jesucristo crucificado.
-Me duele, Dane.- exclamó ella repentinamente cuando se giró hacia el costado sin dejarlo ver lo que hacía, pero esos movimientos bruscos contra sí misma hablaban por si solos.
-Muéstrame donde te duele…- la respuesta de él fue instantánea.
La chica hizo un gesto que él no pudo ver y entonces el vampiro de inmediato supo lo que sucedía; la sangre pareció flotar en el ambiente. Ella se giró para quedar frente a él, presionándose el cuello, pero aún así ese plasma fluía entre sus dedos escapando del corte que recién se había proporcionado; una navaja cayó sobre la cerámica del piso dejando gotas rojizas esparcidas al instante. Dane se recompuso sin quitarle la vista de encima.
-Si no lo haces, moriré, aquí frente a dios. Porque estoy segura que <él> no va a salvarme- aseveró testarudamente la chica antes de quitar la mano y dejar fluir en su totalidad la sangre desde su cuello. No era un gran corte, pero si profundo, y en los oídos de Dane esa yugular latía con fuerza, pero pronto comenzaría a desistir de tanto. Los ojos completamente negros del vampiro escanearon la herida, y luego apretó sus labios y mandíbula en señal de autocontrol.
-Teníamos un trato, ¿por qué te encanta ponerme a prueba? – preguntó con severidad justo antes de rasgarse su propia muñeca con los colmillos y en un abrir y cerrar de ojos llevarla contra la boca de la chica mientras la jalaba del cabello hacia atrás con tal de obligarla a beber de su sangre. No estaba enojado, no podía enojarse con ella, pero tampoco podía caer en el juego de una humana otra vez. Los ojos de ella pasaron de denotar desafío a suplicarle en frustración y él la mantuvo así por varios segundos. Cuando finalizó, retiró su muñeca de la boca de la chica y volvió a sentarse junto a ella, sosteniéndola contra su pecho mientras sentía como sus latidos decrecían en velocidad, escuchando con tranquilidad como la vida abandonaba su cuerpo. Observó a Jesús en la cruz sin dejar de acariciarle la cabeza, peinando su cabello lentamente hacia un lado para despejar su cuello con suavidad en el acto.
-Dane…- murmuró. -Por favor…- agregó con la respiración entrecortada. Ya no se trataba de una cuestión de vida o muerte, si no que de control, él lo tenía más que claro. Ella viviría, pues ya tenía su sangre corriendo en el sistema; lo que ella siempre quiso fue doblegarlo con tal de ser mordida, pero él nunca cedió... hasta ahora.
El vampiro ni se inmutó al escucharla suplicar. Se mantuvo en silencio por casi un minuto antes de volver a emitir palabra alguna. -Cuando Marlow me trajo aquí, todo era muy confuso, pero verás… al igual que yo, saldrás de aquí con tus ideas claras. Estás muriendo ahora, pero tienes mi sangre, cariño. - Su voz grave inundó la iglesia vacía y finalmente, como si pidiera permiso divino a un dios al que él tampoco veneraba ya, su rostro se transformó para tomarla con fuerza y aceptar la ofrenda que tenía delante; enterró sus colmillos afilados en el cuello, rompiendo un poco más la herida ya existente y bebió entonces de la humana en sus últimos minutos de vida, procurando seguir sus latidos, aunque sabía que en cuestión de minutos ella sería parte de él en su totalidad. La chica se aferró con sus brazos a él, resistiendo el dolor inminente; ahogó quejidos valientemente, aunque los segundos le parecieron eternamente dolorosos y mucho menos placenteros de lo que siempre imaginó.
Dane tragó sangre una última vez y posteriormente lamió sus labios, saboreándola antes de volver a acariciar su cabeza, buscando su mirada.
-Muéstrame donde te duele…- preguntó, sabiendo la respuesta esta vez; una sonrisa ladina se formó en sus labios justo después dejando entrever un atisbo de arrogancia.
-Ya no me duele, Dane- Ella le dedicó una sonrisa cargada de emoción al instante en que el vampiro notaba como sus ojos comenzaban la transición hacia el punto de no retorno, ennegreciéndose poco a poco.
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